A fuera llueve a cantaros…
hay en la banqueta de enfrente
un hombre de mirada ausente,
una joven pareja se refugia
bajo un árbol del parque,
las goteras se empiezan a agigantar,
llueve como si fuera llanto
como una mujer desconsolada,
parece tanto así, que son lagrimas las gotas
escurriendo en la ventana
y creo que es por eso
que la lluvia quiere entrar.
Tal vez me ha visto en tus brazos,
tibia, acurrucada,
a salvo de su tempestad...
que quiso entrar.
Es por eso que la lluvia entró,
justo sobre nosotros.
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