no me pidas que cuente nuestra historia
ahora que sólo es un recuerdo,
pues ahora que no debo pensarte
no debo llorarte, ni reírte , no deba esperarte...
aún te extraño.
aún te extraño.
Te guardo en mis adentros, en el fondo
de mí, te traigo y te avivas
en cada pedazo de memoria que reprimo
y duele, de veras dueles.
No me pidas que mis palabras
te mencionen en cada verso que escribo
en cada mohosa prosa que me venga
como luz, en cada ¡hola! o ¡adiós!
que digo.
que digo.
Tú estás aquí, desde el principio
desde aquella sonrisa primera
aquella mirada sorpresiva
desde aquel húmedo beso
que a escondidas nos dimos.
No me pidas entonces que te olvide
que trate de seguir un camino distinto,
no esperes que mitigue el dolor
con esperanza en futuros amores
si llevo tu recuerdo como vestido
tus besos como botín de guerra
tus besos como botín de guerra
si tus pasos aún son mis zapatos
y mi cama es aún tu cama
aunque nos separen tus traiciones
y mi quererte a medias,
tú estás aquí, como aquellos días
y aquellas noche en que fuiste mío y yo fui tuya.
Como sigue siendo ahora,
que sin pedírmelo, te me cuelas en cada
verso, palabra o memoria torcida
Como ahora que tengo ganas
de reclamarte, a quien te tenga,
para reclamar lo que por derecho de piso
es mío, y darte lo que por decisión es tuyo.