
No vale el beso que me robe de tus labios
la mañana que espere acurrucada en tu pecho
no vale la sonrisa que te obligue a darme
el silencio que te aferraste a dejar
el tiempo lo ha quemado todo
lo cubren todo, las llamas
susurra el viento, quejoso de veras,
la cama se desbarata, no valen las sabanas
que la sostenían.
Ahora que estoy sola lo sé…
no vale mi fe,
ni el futuro prometido
las ansias que me sofocan
no valen las ventanas rotas
los caminos abandonados
no hay sollozo suficiente
no hay desierto más frió
no hay alma más desquebrajada
que esta que por fortuna aun es mía
no vale el agua salada que nos llovió
la saliva que como ungüento te puse
las heridas que te sane
las ganas que te contagie
ahora que son polvo, no valen, no flotan
no valen, no cuajan
sólo joroban
No hay comentarios:
Publicar un comentario