Las sombras me llaman,
corrigen mi silencio y me gritan,
me invade algo podrido
tú ya no me salvas.
He perdido mi rumbo,
ese camino amarillo se
ha ennegrecido en tus manos,
las que me sostenían.
Se quebró tu palacio de naipes
y abajo se vino la vida
que en el me construí,
ahora tengo que seguir,
sin ti sin mí...
No me tengo pena
pero ahora ya no me queda
más que la lástima y el desaliento
más que el llanto atrapado
y aquel beso que nunca te di
Ahora estoy de nuevo sola,
como en un principio
sola sin ti, si mí.
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