
Lo sabía . . .
estar justo así,
tenía que ser el destino...
es difícil no pensar en ello
cuando te ves tan sola, cuando
la única compañía constante
es tu sombra.
Yo no buscaba compañía
pero me llegaron las arañas
los bichos, las ratas,
me llego el hambre y la sed
pero seguí inmóvil, perpetua
en una infinita nada.
No existe una razón
sólo es como es, es así,
estoy ciega, a tientas ando
estoy sorda, a tientas imagino
si me derrumbo se que nadie estará aquí.
Sólo me guían los pies descalzos
el calor del recuerdo
la llama de este infierno
en el que estoy desde hace tanto,
encadenada como los demás
a las piedras y al marfil de sus alas.

