Me besan de nuevo sus labios mentirosos
me acarician sus manos traicioneras
que mientras están cerca, me juran amores
pero la noche siempre termina llevándolo
tan lejos, allá en brazos ajenos,
no sin antes jurarme su regreso
cuando a mi lado lo conservo
sus ojos me aman, sus labios me aman
cuando en sus tibios brazos me encuentro
todo es nuestro, pero llega la hora de
dejarlo, y encierro el corazón
en la pena de esperarlo
que miseria la mía, que traicionero
que sabiéndolo ajeno,
lo presumo mío
porque su boca me jura que es mío
porque su piel, aún me ansia
porque aunque quiera abstenerse de
mis besos, de mis caricias, de mi amor
vuelve a mí cada mañana
y yo... no me opongo
y él responde a mis palabras
a los latidos de mi corazón
aún cuando nunca he solicitado
que vuelva, aún cuando lo sé lejos
cuando vuelve a mí, mis brazos
están abiertos, mi boca dispuesta
y todo parece un juego macabro
de un destino, que nos hizo víctimas y victimarios.
me gusto este poema aunque me gustas mas tu
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